La FIA sigue de cerca la situación en Oriente Medio tras el estallido del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. La guerra plantea serias dudas sobre la logística del campeonato y las carreras programadas en los países del Golfo. El presidente Mohammed Ben Sulayem prioriza la seguridad de todos los involucrados, pero no descarta ajustes en el calendario si la situación lo requiere.