La organización del GP de Australia insiste en que no hay peligro para la carrera inaugural pese a las tensiones en Oriente Medio. Los ataques conjuntos de EE.UU. e Israel contra Irán provocaron el cierre de espacios aéreos y cancelaciones masivas de vuelos, afectando a cientos de miembros del paddock de F1.

Aun así, los organizadores garantizan que el evento se celebrará sin problemas.