La disputa por los motores de Fórmula 1 se ha resuelto con un compromiso. La FIA ha modificado las reglas de medición de la relación de compresión, cerrando el vacío legal que Mercedes había explotado con mayor eficacia. El acuerdo adelanta la entrada en vigor de los nuevos controles al 1 de junio, pero queda la pregunta de si la solución satisface realmente a todos los fabricantes.