Las expectativas en torno al proyecto Aston Martin-Honda eran enormes, pero los test han revelado un problema fundamental: las vibraciones generadas por el motor dañan la batería alojada en el chasis. El fabricante japonés reconoce la gravedad del fallo, que impidió al equipo británico realizar pruebas con normalidad en Baréin. La solución no será sencilla ni rápida.