Venecia fue escenario de un evento único que fusionó la Fórmula 1 con el arte, la moda y el diseño. Desde el histórico palazzo Ca' da Mosto, con vistas al puente de Rialto, se exhibió un monoplaza de F1 y se subastó un casco de Ayrton Senna por 270.000 euros. Una velada que demostró que la Fórmula 1 trasciende el deporte para convertirse en fenómeno cultural.