Yuki Tsunoda volvió al volante de un Fórmula 1 para una exhibición de Red Bull en San Francisco con el histórico RB7, el coche con el que el equipo ganó el Mundial en 2011. Sin embargo, el evento se vio empañado por un incendio del monoplaza que afortunadamente no tuvo mayores consecuencias para el piloto japonés, que sigue bajo contrato con Red Bull pese a su salida de la parrilla titular.