Red Bull quiere ser protagonista también con los monoplazas ágiles de 2026. Tras tres años de dominio con los coches de efecto suelo, la incógnita era si el equipo de Pierre Waché podría diseñar un coche competitivo bajo las nuevas reglas. El RB22 destaca por una filosofía basada en multitud de pequeñas soluciones de micro-aerodinámica que, sumadas, buscan marcar la diferencia.