Los límites de las nuevas unidades de potencia en gestión de energía han puesto la eficiencia aerodinámica en el centro del desarrollo. La FIA ha liberalizado el uso del ala activa y concedido mayor libertad de diseño a los equipos. Audi ha adoptado un enfoque diferente: su ala trasera colapsa cuando se activa el modo de baja resistencia, una filosofía opuesta a la de la mayoría de rivales.